PARQUE NATURAL DE S’ALBUFERA DES GRAU

Este espacio natural protegido incluye una gran diversidad de ambientes con mayor o menor grado de intervención humana: zonas húmedas, terrenos agrícolas y ganaderos, bosques, un litoral con acantilados y playas, islotes y zona marina.

El Parque natural de s’Albufera des Grau fue declarado por el Decreto 50/1995, de 4 de mayo, después de años de movilizaciones sociales que pedían la protección de la zona. En el año 2003 se ampliaron los límites del Parque hasta ocupar un total de 5.006,7 ha, tanto marinas como terrestres, y se declararon cinco reservas naturales (las islas d’Addaia, s’Estany, bassa de Morella, es Prat y la isla de En Colom) con el objetivo de conservar los lugares especialmente sensibles y con valores de gran interés. Además, casi toda la zona está incluida dentro de una Área Natural de Especial Interés (ANEI), forma parte de la Red Natura 2000 y es núcleo de la Reserva de la Biosfera.

PARQUE NATURAL DE S’ALBUFERA DES GRAU

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Lunes, Viernes, Sábado y Domingo: de 9 a 15 horas Martes, Miércoles y Jueves: de 9 a 17 horas Este horario se mantendrá todo el año. En el centro de recepción podéis visitar la exposición permanente “S’Albufera des Grau, núcleo de la Reserva de la Biosfera“.

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  • Paseen en silencio por los itinerarios y caminos adaptados a tal efecto, así evitarán molestias al resto de visitantes y a la fauna.
  • Se debe tener en cuenta que la mayor parte del Parque es privado y que existen diversas explotaciones agrícolas y ganaderas que no pueden ser molestadas.
  • Pidan autorización para visitas organizadas o para grupos de más de 25 personas.
  • No pisen las dunas. No circulen con vehículos a motor, bicicletas o caballos por las playas y dunas.
  • No fondeen las embarcaciones sobre la posidonia.
  • No hagan fuego ni acampen sin autorización.
  • No cojan piedras ni losas de ninguna zona del Parque.
  • No arranquen plantas ni molesten a la fauna.
  • No paseen animales de compañía por las zonas de protección estricta y de conservación predominante como Favàritx y el entorno de s’Albufera.
-No practiquen la pesca submarina sin la autorización específica del Parque.

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El Parque natural de se Albufera des Grau está situado al este de la isla de Menorca, en los términos municipales de Mahón y Mercadal. Aquellas personas con movilidad reducida pueden solicitar una silla Joëlette y se adordará la visita siempre haya voluntarios disponibles.

MAPA

PARQUE NATURAL DE S’ALBUFERA DES GRAU

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El acebuchal ocupa todas las zonas interiores del Parque, excepto las hondonadas más húmedas, las áreas inundadas y la franja litoral. Esta formación densa y espesa está dominada por el acebuche (Olea europaea var. sylvestris) y lo acompañan especies como el lentisco (Pistacia lentiscus) y el falso aladierno (Phillyrea media) y, en las pendientes más secas y pedregosas, la lechetrezna (Euphorbia dendroides). Allí donde la profundidad del suelo o la orientación permiten una mayor humedad, hay pequeños rodales de encinares y, en las zonas inundadas, crece la vegetación higrófila. En las playas encontramos vegetación dunar bien desarrollada y en el litoral rocoso, los localmente conocidos como socarrells, conjunto de plantas espinosas en forma de cojín, que han adquirido dicha morfología por las salpicaduras del mar y por la acción del viento. Estos socarrells forman parte de las comunidades vegetales con mayor número de endemismos de Menorca. El Parque destaca por la diversidad de aves. Encontramos especies acuáticas como las anátidas, las fochas, los cormoranes moñudos, además de rapaces como el águila pescadora, el milano o el águila calzada. Entre los reptiles y los anfibios, destaca la lagartija de Baleares (Podarcis lilfordi), endémica de Mallorca y Menorca y presente exclusivamente en los islotes, donde se ha ido diversificando en subespecies. Además, hay otras especies interesantes como el sapo verde, la ranita de San Antonio, las tortugas de tierra y de agua, la lagartija italiana o la culebra de cogulla y la de escalera. Entre los mamíferos destacan los carnívoros como la comadreja o la marta, insectívoros como el erizo moruno o la musaraña, además de roedores como el lirón careto. El Parque cuenta con un área de medio marino donde están representados fondos de diferentes tipos. En las zonas de fondos arenosos dominan las praderas de posidonia. En las calas cerradas y poco profundas aparecen otras comunidades como las Cymodocea y Zoostera, plantas marinas escasas en el Mediterráneo. Pero también hay fondos rocosos con interesantes comunidades de algas. En ambos tipos de substratos podemos encontrar diferentes especies de peces e invertebrados.

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En el Parque están bien representados diferentes elementos del patrimonio cultural de Menorca. La riqueza de elementos arqueológicos (talayots, navetas, taulas…) y etnológicos (paredes de piedra en seco construidas con piedras unidas sin argamasa , barracas...) es testimonio de la convivencia del ser humano con la naturaleza en esta zona desde tiempos prehistóricos. Algunas "cases de lloc" (casas de fincas rústicas) son representativas de la arquitectura tradicional menorquina.

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Forman parte del ámbito del Parque unas comunidades agroforestales en buen estado de conservación, donde la acción humana ha favorecido un ambiente de gran biodiversidad vegetal y animal. Estas comunidades están constituidas por campos de pasto extensivo de ganado bovino y ovino, campos de forrajes y cereales de invierno para alimentar el ganado y campos en barbecho, alternados con zonas de acebuchales poco densas. Este conjunto forma un mosaico paisajístico donde la diversidad de hábitats favorece la coexistencia de multitud de especies de flora y su fauna asociada. En consecuencia, la diversidad actual es fruto de un equilibrio donde el mantenimiento de la actividad ganadera ha tenido un papel decisivo

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  • Centro de recepción-interpretación Rodríguez Femenias: carretera Maó – Es Grau Km 3,5 desviación Llimpa. 07710 Maó. Teléfono 971 17 77 05 / 609 601 249. Fax 971 352148. Horario de oficina: de lunes a viernes de 9 a 15 h. Es también la sede de la oficina de gestión del Parque.
  • 2 observatorios de aves.
  • Vivienda para investigadores Rodríguez Femenias.
  • Laboratorio.

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Las personas que no puedan acceder al medio natural, por cualquier dificultad física o psíquica, pueden solicitar realizar los itinerarios con una silla Joëlette. Para más información puede consultar el folleto en www.caib.es Para elegir entre nuestra oferta de itinerarios pueden ponerse en contacto con el personal del Parque, quien les sugerirá varias opciones. (Teléfono de contacto del Parque 971 35 63 02) La solicitud de la silla Joëlette al Parque se ha de hacer con un mínimo de tres semanas de antelación. Se acordará la visita siempre que haya voluntarios (o voluntarias) disponibles. El préstamo de la silla es completamente gratuito. El proyecto está financiado íntegramente por la Obra Social de "la Caixa".

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  • Sa Gola
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  • Santa Madrona
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  • Mirador de cala Llimpa

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Sa Gola

Dificultad:Baja
Distancia:1.70 km
Duración:45 min
Requisitos:(English) The trail is flat and can be followed on foot. There is access for visitors with limited mobility in the areas around Sa Gola
Recomendaciones:Se puede hacer a pie. El camino es llano y los aledaños de la zona de Sa Gola son accesibles para personas con movilidad reducida
Temática:Paisajística, flora y fauna

Color:   

Este itinerario recorre el canal de Sa Gola y la zona dunar de la playa de Es Grau. Resulta muy agradable realizarlo en verano, debido a la sombra del pinar y su proximidad al mar.

Etapas

El itinerario empieza en el aparcamiento del campo de fútbol ubicado cerca del núcleo costero de Es Grau. Desde allí caminaremos unos doscientos metros por la carretera de Maó-Es Grau hasta que encontramos un desvío a mano derecha, donde, rodeada de tarajes, hallamos una barrera de acebuche. Si usted llega hasta allí en bicicleta, encontrará un sitio donde dejarla. Sa Gola es el nombre que recibe un pequeño canal que conecta s’Albufera des Grau con el mar. Un puente de piedra lo cruza justo en el inicio del itinerario. Debajo del puente puede observarse una de las compuertas que regulan el flujo de agua que existe entre S’Albufera y el mar. Antiguamente su regulación tenía únicamente finalidades pesqueras y, en la actualidad, su gestión está enfocada a la conservación de la laguna. Así, pueden regularse los niveles de agua (importantes para la supervivencia de la vegetación subacuática), los rangos de salinidad (determinantes para la composición del plancton y los macrófilos) y la conexión con el mar (esencial para la migración de los peces). De esta manera, el ecosistema es idóneo para una gran variedad de especies animales y vegetales. Esta gestión se ha hecho imprescindible, ya que la sobreexplotación del acuífero de S’Albaida, en el término municipal de Alaior, ha secado algunas fuentes que alimentaban S’Albufera todo el año, y ello ha afectado a su dinámica.
Una vez pasado el puente de piedra encontramos una pasarela de madera que protege la vegetación de salicores del paso de la gente. Esta zona se caracteriza por una tipología de vegetación muy particular, adaptada a los cambios importantes del nivel del agua y la salinidad. Destacan el salicor (Arthrocnemum fruticosum), el cenizo blanco (Halimione portulacoides), el limonio (Limonium ferulaceum) y la hierba del cólico (Inula crithmoides).
Siguiendo la señal hacia el mirador, una vez pasada la pasarela de madera, encontramos una breve, aunque intensa subida, que nos conducirá hasta allí, desde donde puede disfrutarse de una vista panorámica excepcional de S’Albufera hacia el oeste, y de sa Bassa Salada y el sistema dunar hacia el norte. S’Albufera des Grau tiene una superficie de unas 70 hectáreas y unos 3 metros de profundidad máxima, y se halla rodeada de pequeñas colinas que le dan un aspecto encajonado. Es uno de los mejores sitios para disfrutar de la puesta de sol. Sa Bassa Salada es una pequeña laguna aislada de s’Albufera. Algún verano el agua de la balsa se vuelve de color rojo por la presencia de unas bacterias que, cuando se da una falta de oxígeno, sintetizan unos pigmentos de este color.
Bajando del mirador, observando la pared maestra, se puede ver el sistema de corrales de pesca tradicional construidos de piedra seca (sin argamasa). Se trata de una especie de piscinas que servían para acumular una gran cantidad de peces para posteriormente capturarlos con distintas artes de pesca. Estas construcciones están junto al estrechamiento que se forma en la laguna antes de comunicarse con el mar. Para conducir a los peces desde la laguna hasta los corrales, se aprovechaba el empuje de las lluvias torrenciales que recibía la laguna o bien la necesidad de los peces de desovar. Esto los conducía hasta un sistema de paredes, llamado enfàs, que estaba conectado con el sistema de corrales de pesca a través de varias compuertas. En la laguna de S’Albufera des Grau sólo se permite la pesca tradicional de la anguila, que requiere una autorización previa de la Administración competente.
Continuamos el itinerario dirigiéndonos hacia la playa por la zona dunar, donde podemos observar las dunas fijadas por la vegetación. Hace unas décadas se taló el sabinar de forma insostenible para aprovechar la madera y para construir allí una parte del pueblo y el campo de fútbol. Después, la zona se repobló con pinos. Actualmente, ya puede observarse la recuperación de la vegetación original de sabinas (Juniperus phoenicea subsp. turbinata), labiérnagos (Rhamnus alaternus) y alguna encina joven (Quercus ilex). Las sabinas son unos árboles que presentan unas raíces superficiales que sostienen bien la duna, abarcan mucho terreno y pueden aprovechar el agua que se filtra o la poca que retiene la arena. Uno de los mamíferos que viven en la duna fija es la rata negra (Rattus rattus), que se alimenta de las piñas jóvenes. También es posible ver algún erizo (Atelerix algyrus). Entre las aves, destacan especies forestales como la tórtola común (Streptopelia turtur), el pinzón común (Fringilla coelebs) o el carbonero común (Parus major). En cuanto a los reptiles, destaca la tortuga mediterránea (Testudo hermanni), que presenta aquí una de las densidades de población más altas del mundo. Respecto a los insectos, podemos encontrar un pequeño escarabajo de color azul verdoso metálico endémico de las islas Balears, la monja o escarabat de sang (Timarcha balearica). Desde aquí continuaremos hacia el Bol Llarg, ya en la playa de Es Grau, donde se encuentra el sistema dunar, un ecosistema muy frágil dada su movilidad y la presión humana a la que está sometido durante los meses de verano. Para conservarlo se llevan a cabo una serie de actuaciones, como la delimitación de la zona de uso para los bañistas y la redistribución de la Posidonia oceanica como barrera para retener la arena. Dicha gestión ha ayudado a recuperar el sistema dunar de manera considerable al mismo tiempo que ha ayudado a que se conserve la arena de la playa. Dentro de la zona dunar más cercana al mar descubriremos toda una serie de plantas que están perfectamente adaptadas a vivir sobre un sustrato arenoso, muy inestable y que pierde agua con mucha facilidad. Destacan la azucena marina (Pancratium maritimum), el cardo corredor marino (Eryngium maritimum), la gramínea (Elymus farctus) y el barrón (Ammophila arenaria).
En la zona marina encontramos las praderas de Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa, fanerógamas marinas que desempeñan una doble función muy importante: los restos secos de la planta marina muerta se acumulan en la orilla y protegen la playa de los temporales de invierno, mientras que los estolones de la planta marina viva retienen la arena, y las hojas amortiguan el efecto de las olas sobre el fondo arenoso. También podemos encontrar toda una serie de comunidades de algas de ambientes rocosos, entre las que destaca por su abundancia las algas del género Cystoseira, muy castigada en todo el Mediterráneo, al ser muy sensible a la presión humana y la contaminación. Desde aquí podemos volver por la playa hasta el pueblo de Es Grau, zona residencial que ha sabido conservar su idiosincrasia menorquina.

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Santa Madrona

Dificultad:Baja
Distancia:2,8 km
Duración:1 h
Requisitos:Se debe realizar a pie
Recomendaciones:El mejor recorrido para observar aves acuáticas

Color:   

Este itinerario bordea la costa suroeste de s'Albufera des Grau. Es el mejor itinerario del Parque para observar las aves acuáticas, ya que se encuentra muy próximo a la laguna y cuenta con diversos miradores y observatorios. Les recomendamos seguirlo con calma, con paradas largas en los puntos de interés.

Etapas

El recorrido parte del centro de recepción e interpretación, que podemos visitar antes o después de realizar el itinerario. Ofrece una exposición permanente sobre los ecosistemas de la Albufera des Grau y la proyección de un audiovisual sobre S’Albufera. Es el punto de partida de las visitas guiadas y otras actividades que se ofrecen dentro del Parque. En el aparcamiento del centro de recepción se puede dejar el coche y si continuamos por la carretera unos 200 metros más, llegaremos hasta una rotonda con un olivo. En el lado izquierdo de la rotonda encontramos una barrera de madera de acebuche y una escalera de piedra por donde pasaremos. Aquí comienza nuestro itinerario. Nada más empezar el itinerario encontraremos a mano derecha unas pantallas de madera tras las que podremos disfrutar de una vista panorámica de la cala de sa Font sin molestar a la avifauna. Si continuamos por el itinerario llegaremos a una bifurcación del camino en la que habrá que girar hacia la derecha y, después a pocos metros, volvemos a tener que girar hacia la derecha para llegar a la Punta de ses Ànedes.
Bajando a la Punta de ses Ànedes, hay dos pantallas de madera a mano izquierda, y una caseta de madera en frente desde la cual podemos observar aves de una manera privilegiada sin que éstas noten nuestra presencia. Las aves que observamos desde este paraje utilizan la laguna como zona de descanso y alimentación. Algunas de ellas viven durante todo el año en S’Albufera (sedentarias), mientras que otras sólo permanecen allí temporalmente (migratorias). Entre las aves migratorias podemos distinguir las que proceden del norte de Europa, que están en la laguna entre los meses de noviembre y febrero (invernantes), y las que provienen de África y nos visitan para pasar el verano y criar (estivales). Las aves acuáticas que observamos de forma más fácil en la zona son las fochas (Fulica atra), los ánades reales (Anas platyrhynchos), los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), los porrones (Aythya ferina), las garzas reales (Ardea cinerea), las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), entre otras. Además podremos ver otras especies más emblemáticas, como el águila pescadora (Pandion haliaetus) y el milano (Milvus milvus). Las fochas (Fulica atra) son las aves más numerosas en el Parque; de color negro y con el pico blanco, son especialmente abundantes en invierno, aunque una pequeña población permanece durante todo el año en la laguna. Se alimentan de plantas como las hidrófilas (Ruppia cirrhosa y Potamogeton pectinatus). Los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo subsp. sinensis), de color negro y cuerpo estilizado, llegan durante el invierno en gran número desde Dinamarca, Holanda y Alemania para alimentarse de peces. Las cigüeñuelas (Hymantopus himantopus) son de color blanco, con unas patas largas y pies planos que les permiten caminar por encima del barro. Cuando sienten la presencia del peligro emiten un grito característico, y por ello, en las islas les han puesto el nombre popular de “avisadors” (que significa avisadores). No resulta raro ver en ocasiones la espectacular actividad del águila pescadora (Pandion haliaetus) mientras pesca en la laguna, lisas y anguilas, con sus garras. En algunas zonas de s’Albufera existen posaderos, que emplean como lugar de descanso y vigía. Después de observar las aves, continuamos nuestro itinerario y volvemos por el mismo camino que nos ha conducido a la Punta de ses Ànedes.
Un centenar de metros más adelante llegamos a la cala de Santa Madrona, donde podemos observar al borde del agua la vegetación típica de las zonas húmedas. Se trata de especies hidrófilas (de agua dulce), como el carrizo (Phragmites australis) y la correhuela de agua (Calystegia sepium), o halófilas (de aguas salobres), como determinados juncos (Scirpus maritimus y S. littoralis), los tarajes (Tamarix africana) y la barrilla (Salsola soda). También aparecen especies de juncos, como el Juncus subulatus, J. acutus o J. maritimus. Continuamos el itinerario hasta que encontramos un camino más ancho. Desde este punto podemos volver al inicio de nuestro itinerario, hacia la izquierda, o seguir el resto del itinerario, girando hacia la derecha. Si seguimos haciendo el itinerario debemos ir siempre hacia poniente, hasta encontrar un desvío a mano derecha que nos conducirá hacia la parte final del recorrido, justo delante de los islotes llamados Illot d'en Mel y del Illot des Cagaires.
En la parte occidental de S’Albufera hay tres islotes (illots en catalán). El de mayor extensión recibe el nombre Illot d’en Mel, aquí encontramos la única población de lagartija balear (Podarcis lilfordi) que habita en un islote interior. Podemos observar también el Illot d’en Petit o de Es Cagaires, un pequeño escollo, inconfundible por su color blanco a causa de las deyecciones que dejan allí centenares de cormoranes grandes. También dentro de la laguna nos veremos el Illot des Pardals y el Illot des Soldat. La importancia de conservar la lagartija del Illot d’en Mel condiciona la gestión del agua que se hace en S’Albufera des Grau, ya que con una bajada muy grande del nivel del agua se pondría en peligro su supervivencia. Esto facilitaría la llegada al islote de potenciales depredadores, como los gatos o las martas.
Un poco más adelante, justo antes del final de nuestro itinerario, encontramos otras dos pantallas de madera. Desde este punto podremos disfrutar de una vista panorámica de Es Prat de s’Albufera. Es Prat de s’Albufera es una zona impermeable y casi plana que queda inundada en invierno. Constituye un hábitat idóneo para muchas especies vegetales, como las orquídeas, y para algunos animales, como las libélulas emperador, los patos, las ranas y las martas. Durante los años cincuenta, Es Prat se convirtió en una zona donde se cultivaba arroz, aunque pronto se abandonó esta actividad porque era poco rentable. Actualmente, en la zona pacen, de forma esporádica, vacas de raza menorquina.
Desde este punto pueden verse, detrás de Es Prat, las llanuras de Favàritx, llanura actualmente agrícola donde hay diversos llocs, como Sa Boval Vella, la estancia des Prat y Sa Bovaleta, y al fondo, el monumento geomorfológico de Sa Sella, con su forma típica de silla de montar a caballo. Los llocs son las unidades socioeconómicas rurales en la isla. En la actualidad, la principal actividad de los llocs es la cría de ganado bovino lechero para hacer queso, con un sistema de producción semiextensivo. Este sistema de producción, junto con una rotación tradicional de cultivos (en las tierras de sembradura o sernas), ha conformado una estructura del terreno con un mosaico de zonas de pasto, zonas de cultivo y zonas boscosas. Esta estructura permite mantener la calidad paisajística y la existencia de una elevada biodiversidad. El mantenimiento de los usos que son compatibles con la conservación de los valores naturales es uno de los principales objetivos de la gestión del Parque natural de S’Albufera des Grau.

PARQUE NATURAL DE S’ALBUFERA DES GRAU

Mirador de cala Llimpa

Dificultad:Baja
Distancia:1.70 km
Duración:40 min
Recomendaciones:En el Centro de recepción de visitantes se proporciona toda la información necesaria para hacer este itinerario
Temática:Fauna, flora y paisajístico

Color:   

Este itinerario es el más paisajístico y menos conocido de los tres que bordean S'Albufera des Grau. Recorre la parte sureste de la laguna. Se recomienda seguirlo con calma, parando en los puntos de interés.

Etapas

El recorrido empieza delante del centro de recepción e interpretación del Parque natural de S’Albufera des Grau. El centro se dedicó al ilustre botánico menorquín Joan Joaquim Rodríguez i Femenias, estudioso de principios del siglo XX que elaboró el primer catálogo exhaustivo de la flora de Menorca, además de realizar numerosas aportaciones al conocimiento del mundo de las algas y la flora en general. El centro empezó a funcionar en el mes de enero de 2004 y ofrece la posibilidad de visitar una exposición permanente sobre los ecosistemas de S’Albufera des Grau y disfrutar de la proyección de un audiovisual de esta zona protegida. Es el punto de partida de las visitas guiadas y otras actividades que se ofrecen desde el Parque. En el aparcamiento del centro de recepción podemos dejar el vehículo y, siguiendo la carretera hacia la laguna, a unos 200 metros, encontraremos la rotonda del olivo. Después de pasar la barrera de acebuche que hay a mano derecha de la rotonda empieza el camino de nuestro itinerario.
A los pocos metros de pasar la barrera, nos encontramos con un desvío a mano izquierda por el que llegamos hasta el observatorio de aves llamado Aguait d’en Biel, una caseta de madera desde la que podemos observar las aves de la cala de Sa Font. Retrocedemos hasta el camino principal y continuamos por una pendiente suave, hasta alcanzar los 20 metros sobre el nivel del mar, justo por encima de los peñascos más altos de s’Albufera (por encima de Es Tamarells). Muy pronto el camino se bifurca y continuamos por la izquierda, donde enseguida encontramos una barrera de acebuche, junto a la cual pasaremos. En esta zona está presente la comunidad de acebuche (Olea europaea var. sylvestris) y prasio (Prasium majus), llamada Prasio-Oleetum o acebuchal menorquín. Los árboles más característicos que acompañan al acebuche son el lentisco (Pistacia lentiscus), el aladierno (Rhamnus alaternus) y los labiérnagos (Phillyrea media y P. latifolia). Entre otras plantas termófilas, es decir adaptadas a vivir en lugares donde las temperaturas son elevadas, destacan la lechetrezna (Euphorbia dendroides), que pierde sus hojas en verano; el belcho (Ephedra fragilis), con formas caprichosas modeladas por el viento, y la aliaga (Calicotome infesta), que llena de amarillo el camino en primavera. Además, estos peñascos, orientados hacia el norte, presentan especies interesantes de floración invernal, como los narcisos de manojo (Narcissus tazetta) o las lágrimas de la Virgen (Allium triquetrum).
En las zonas donde el itinerario cruza espacios abiertos, a principios de primavera, es frecuente encontrar multitud de orquídeas, como las flores de abeja amarillas (Ophrys lutea), las abejeras pequeñas (O. bombyliflora) o los gallos (Serapias lingua). Las orquídeas en Menorca son de tamaño pequeño pero muy variadas; representan el escalón más alto de la evolución floral. De hecho, la forma de sus flores es un mecanismo muy eficaz para atraer a los insectos y así ser polinizadas.
En el primer tramo del itinerario, si miramos hacia la parte occidental de S’Albufera, podemos observar los islotes (illots en catalán). El de mayor extensión es el Illot d’en Mel, que es el único islote interior de las Islas Balears en el que vive una única población de lagartija balear (Podarcis lilfordii). Dicha especie es un endemismo de Mallorca y Menorca, que ha experimentado un proceso de evolución a causa del aislamiento geográfico dando lugar a subespecies diferentes en cada uno de los islotes. La lagartija del Illot d’en Mel fue descubierta en 1999, hecho que supuso una aportación al conocimiento de la historia ecológica antigua de S’Albufera. La lagartija balear desapareció de Menorca con la llegada del hombre y los depredadores que éste introdujo. La existencia de esta especie demuestra que la laguna no se ha secado al menos durante los últimos milenios, ya que de otra manera los depredadores habrían causado su extinción.
Continuamos el camino cruzando más barreras de acebuche y llegamos ante una casa habitada, vestigio de la urbanización Shangril·lá. Este es el nombre que se dio a un proyecto urbanístico que, durante la década de los setenta, tenía que ocupar toda la superficie sur de S’Albufera, donde se preveía construir un campo de golf y transformar la laguna en un puerto deportivo. Sin duda, la transformación territorial y paisajística de la zona hubiera sido extrema. Una serie de movimientos ciudadanos alertaron sobre los impactos ambientales que podía conllevar el proyecto. Su voz fue escuchada por las administraciones públicas, que iniciaron un proceso de planificación urbanística y de creación de espacios abiertos de una zona que ya se hallaba construida. Este proceso culminó en parte con la declaración en el año 1995 del Parque natural de S’Albufera des Grau.
Seguimos el camino y llegamos a Ses Puntes, donde encontramos unos bancos de piedra para descansar y disfrutar del paisaje. Desde el mirador pueden verse la punta de na Verda, a la izquierda, la cala de Llimpa, a la derecha, y la zona de Sa Gola, enfrente. La punta de na Verda está cubierta por una vegetación forestal y arbustiva. Mirando hacia la cala de Llimpa observamos la cubierta vegetal de las orillas de S’Albufera, con juncia marina (Scirpus maritimus), cenizo blanco (Halimione portulacoides) y algún taraje (Tamarix africana), que ofrecen refugio a diversas especies de aves durante la época reproductora, como la focha (Fulica atra) y el zampullín chico (Tachybaptus ruficollis). Hacia Sa Gola puede verse una masa de pinos y, detrás, el mar.
El mirador de Ses Puntes es un buen lugar para comprender la formación de S’Albufera des Grau. La superficie de aguas libres de s’Albufera es de 70 hectáreas. La profundidad es muy variable, alcanzando un valor máximo de 3 metros y un valor medio de 1,37 metros. El valor máximo se da cuando llueve abundantemente y los valores más bajos tienen lugar en la estación de verano, cuando las lluvias han cesado y hay mucha evaporación. S’Albufera presenta una forma estrecha y alargada con un perímetro irregular y está situada en terrenos del periodo carbonífero, que afloraron del mar hace unos 200 millones de años, con la formación de la cordillera herciniana. El origen de la laguna se debe a la presencia de una falla sobreexcavada por un río durante las eras geológicas en las que el nivel del mar estaba muy bajo y la pluviosidad era más elevada que la actual. Ya durante la era cuaternaria, el nivel del mar subió y se formó una barrera dunar que favoreció la formación de la albufera, así como la acumulación de gran cantidad de sedimentos, que conformaron la llanura de Favàritx y el humedal de S’Albufera tal como los conocemos hoy en día. Aquí termina el itinerario. Podemos regresar al centro de recepción e interpretación por el mismo camino de ida.

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